Al estilo de María

Al estilo de María, la buena Madre

Quería el Padre Champagnat que nuestra vida entera y todo nuestro apostolado llevase un sello mariano que lo identificase. Decía a los hermanos: «que la devoción a María sea el carácter distintivo de la Congregación y de cada uno de nosotros: que sea la señal por la que todo el mundo pueda reconocernos».

El abandono filial es la actitud más destacada de Champagnat con respecto a María; es la actitud que tiene un niño que se abandona en los brazos de su madre.

Esta actitud pasa del Fundador a los hermanos, a los educadores maristas, y de éstos a los niños de las escuelas, haciendo que a lo largo de nuestra historia la dimensión mariana haya sido uno de nuestros rasgos distintivos.

El espíritu y la educación maristas brotan de la sencillez y se orientan, espontánea y filialmente, hacia la buena Madre, para llegar a Jesús. Como María, somos portadores de Jesús hacia los que nos rodean; somos portadores de la Buena Noticia.
María es modelo para el educador marista, como lo fue para Marcelino. Como educadora de Jesús de Nazaret, inspira nuestro estilo educativo y nuestra manera de estar entre los niños y jóvenes. 

En nuestra acción educativa

- Enseñamos a los niños a amar a María, la buena Madre, y a imitarla en sus actitudes de escucha, disponibilidad y servicio.
- Hacemos presente la figura de María a través de una iconografía y un lenguaje actualizados.
- Invitamos a nuestros alumnos a acudir a María como Recurso Ordinario.
- Impregnamos de actitudes marianas las distintas actividades del centro.
- Ayudamos a los niños y jóvenes a acoger y aceptar a todos.
- Orientamos a los jóvenes a reconocer a María como camino para llegar a Jesús.
- Proponemos a María como modelo de humildad, sencillez, olvido de sí, respeto y discreción.
- Destacamos y celebramos las fiestas marianas del año: solemnidades, mes de mayo, semana Champagnat, peregrinaciones y visitas a santuarios locales.
- Mostramos a María como madre y mujer creyente, cercana, peregrina de la fe.
- Invitamos a los niños y jóvenes a vivir el servicio como actitud mariana que manifiesta el modelo e imagen de Iglesia que queremos construir.
- Proponemos a María como la mujer solidaria, la mujer del Magníficat que reconoce a los pobres y sencillos, los que menos cuentan, como los preferidos de Dios.
- Como educadores maristas, nos esforzamos en ser para los niños y jóvenes rostro mariano de la Iglesia.