El H. José Félix, desde la tierra uspanteka

10 de julio. Estas tierras sagradas de El Quiché, regadas con la sangre de los mártires, nos reciben con los brazos abiertos. Las personas de Uspantán recuerdan con nostalgia los primeros voluntarios, Miguel y Piedad, que compartieron sus vacaciones por los años 90. Fueron surgiendo distintos proyectos, primero el puente de Loma de la Cal, y después un montón de escuelas repartidas por todo el municipio, en Tierra Caliente y Tierra Fría. Lo principal siguió siendo el trabajo pastoral y de acompañamiento de las comunidades, sobre todo las más pequeñas y alejadas.

Los beneficiarios han sido los grandes protagonistas de estas iniciativas y a través de un trabajo de años y el apoyo de las becas de estudio, el nivel educativo de las nuevas generaciones ha cambiado drásticamente.

El terreno es montañoso y ofrece productos variados, desde el maíz y el frijol hasta todo tipo de verduras y frutos: papas, repollo, ejote, cebolla, zanahoria, aguacate, banano, jocote, mango, durazno, ciruela, naranja, mandarina; en algunas zonas hay cultivos de café y cardamomo. La ganadería es rica en vacas, caballos, mulos, ovejas y cabras además de gallinas y pavos -chompipes- que proporcionan la carne del día a día. Sin embargo la producción no es capaz de generar ingresos para una población en crecimiento exponencial. La salida para muchos es la Capital, Estados Unidos y la costa, para trabajar en el tiempo de verano en la caña de azúcar.

Las infraestructuras son precarias, con una carretera asfaltada pobremente conservada, y caminos de terracería que comunican ya casi todas las comunidades. El agua entubada llega a bastantes pueblos; también se ha generalizado la luz eléctrica. Un asunto pendiente en la mayoría de los casos es el saneamiento, resuelto con letrinas de pozo ciego y letrinas aboneras.

Este año la parroquia nos marca la región de Tierra Caliente como objetivo. Hay comunidades de hasta 1000 habitantes junto a otras más pequeñas de 50 o 60 personas. En casi todas hay escuela primaria y en dos de ellas -Palmar y Sicaché- Instituto secundario; también en esas comunidades hay Centro de Salud.

En los últimos años han irrumpido con mucha fuerza diferentes iglesias evangélicas. A diferencia de los católicos, ellos diezman “religiosamente” y mantienen en perfecto estado sus templos y a sus pastores. En las comunidades, visitadas periódicamente por las hermanas, funcionan diferentes ministerios laicales: celebradores, ministros de la eucaristía, acólitos, catequistas de primera comunión, confirmación, matrimonio y pastoral juvenil; todos reciben regularmente formación en la parroquia o en los diferentes centros. Además de su tiempo, ellos mismos o sus comunidades, costean los pasajes a la parroquia o las diferentes actividades diocesanas.

Las comunidades católicas están regidas por la directiva de Acción Católica que se renueva cada 3 años mediante votación con la presencia de las hermanas o el padre. Enviados por la parroquia, son ellos quienes programan las diferentes actividades desarrolladas por los voluntarios. Como muchos de nosotros somos profesores, nos suelen pedir que apoyemos a los maestros, sobre todo en las escuelas multigrado, con un profesor para niños de los 6 hasta 15 o 16 años distribuidos en 6 grados.

Esta semana estaré en la aldea de Palmar, la más grande de las comunidades de Tierra Caliente y donde funciona desde hace 10 años un centro de formación para mujeres. Os seguiré contando.

José Félix Martín

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