Mantenemos en nuestra memoria su entrega. Mártires de Bugobe

31 de octubre. Hoy celebramos el 22 aniversario de la muerte de nuestros hermanos mártires de Bugobe: Julio Rodríguez, Fernando de la Fuente, Servando Mayor y Miguel Ángel Isla. En el año 1996, en plena guerra civil ruandesa, estos cuatro hermanos maristas decidieron quedarse junto a la población del campo de refugiados de Nyaminrangwe, donde tenían su comunidad y realizaban su labor educativa y solidaria. A los pocos días de entrevistarse por la radio para informar del terrible genocidio que se producía ante sus ojos, fueron asesinados violentamente. En este día, 31 de octubre, recordamos su entrega y mantenemos viva la memoria con esta lectura de la carta del hermano Benito Arbués.


Desde hace algún tiempo nuestros Hermanos del Zaire viven una situación delicada e insegura. Pasaron momentos graves en 1991 con ocasión del primer saqueo generalizado que afectó al País y más directamente a Kinshasa. Aunque las embajadas aconsejaron la evacuación inmediata de los extranjeros y alguna comunidad religiosa tomó esa decisión, nuestros Hermanos europeos escogieron quedarse.
Después de los terribles acontecimientos de Rwanda en 1994, el este del Zaire se ha ido haciendo más y más inseguro y por este motivo evacuamos el noviciado de Nyangezi hacia la República Centroafricana y posteriormente a Obala (Camerún).
En febrero de 1996 «la guerra de Masisi» entre los pueblos bahunde y bahutu tuvo consecuencias dolorosas para las familias de algunos Hermanos zaireños y puso en dificultad la Misión de Bobandana, pero nuestros Hermanos escogieron quedarse y ayudar a los desplazados bahundes.
A finales del pasado mes de octubre un nuevo conflicto aumenta la inestabilidad y violencia en la región de los Grandes Lagos, especialmente en el Zaire. Con urgencia salieron tres Hermanos que por su origen y residencia corrían serios peligros; por razones similares han sido evacuados dos más y otros dos han salido porque ya no se les podía asegurar la atención que necesitaban.
La guerra se ha extendido por el norte y sur del Kivu y los Hermanos de Goma, Bukavu, Nyangezi, Kindu y Kisangani se han visto envueltos en el conflicto. Todos han sido invitados a reflexionar su salida del Zaire y alejarse de la zona de conflicto, pero han escogido quedarse.
Atención especial me han merecido los Hermanos de la comunidad de Bugobe. Los refugiados han pasado por varias crisis y momentos dramáticos desde julio de 1995. Tengo la impresión de que han sido considerados como moneda de cambio al servicio de muchos intereses, incluidos los de naciones muy influyentes en la política africana. El desenlace es algo terrible. ¿Qué hacer con los Hermanos en esas circunstancias? Cuando podían optar escogieron quedarse con todas las consecuencias. El amor y la solidaridad hacia un pueblo abatido pudo más que los riesgos o que el deseo prudente de poner a salvo la propia vida.
En estas semanas he recibido muchas cartas, dos de ellas me han recordado un pensamiento de monseñor Óscar Romero a propósito de la muerte de sacerdotes y religiosas/os en los momentos candentes del Salvador: «Sería un mal signo que no muriera ningún sacerdote, ni religioso, ni religiosa, en momentos en que es asesinada tanta gente del Pueblo».
Una vez más el Señor ha llamado a nuestra puerta y lo hace por medio de la muerte violenta de los Hermanos Servando, Miguel Ángel, Fernando y Julio. Desde los acontecimientos de Rwanda y Argelia en abril de 1994 me pregunto muchas veces: ¿Por qué estas muertes de los Hermanos? ¿Cómo leer estos acontecimientos?
Con este Boletín rendimos un cálido homenaje a la comunidad marista de Bugobe, a Mons. Christophe, arzobispo de Bukavu; a los sacerdotes de Goma, André y Constantin; a las religiosas de Saint Vincent, Laurentie, Colette y Josephine, asesinadas también en la región de Goma.
Hno. Benito Arbués (1996)