Modelo de persona

El modelo de persona que queremos educar

La finalidad que san Marcelino Champagnat se propuso al fundar la Congregación de los Hermanos Maristas fue la educación de los niños y jóvenes, en especial los más pobres, con un doble objetivo: «formar buenos cristianos y honrados ciudadanos». Es significativo, a este respecto, este mensaje expresado con claridad con estas palabras suyas:

«Si no se tratase más que de enseñar a los niños las ciencias humanas, los hermanos no serían necesarios, pues para realizar esta tarea bastarían los maestros de escuela. Por otra parte, si sólo pretendiésemos impartir instrucción religiosa, seríamos simples catequistas y nos contentaríamos con reunir a los niños una hora al día. Pero queremos hacer algo mejor, queremos educar a los muchachos, es decir, darles... las virtudes del cristiano y del buen ciudadano».

Ahora, como en los inicios de la Institución marista, en nuestras obras educativas intentamos hacer la síntesis entre el saber y el vivir cristianos, por un lado, y el servicio a la sociedad por otro.

La situación histórica ha cambiado y las instituciones públicas cubren muchas de las carencias del tiempo del Padre Champagnat. Sin embargo, constantemente surgen nuevos desafíos y buscamos nuevas formas de responder a esos retos:

          · Ayudar a descubrir el sentido trascendente de la vida.
           · Transmitir esperanza en el futuro.
           · Promover valores desde el Evangelio.
          · Fomentar relaciones cercanas y auténticas.
          · Acompañar a las familias en su responsabilidad educativa.
          · Ofrecer modelos de identificación y referentes de vida.
          · Promover el compromiso social.
          · Fomentar el espíritu crítico.

Hoy debemos seguir educando para dar respuesta a estos retos que se tocan todas las dimensiones de la persona. Para ello debemos ofrecer una educación integral en sintonía con el sueño de san Marcelino Champagnat.