Dos gestos complementarios

22 de noviembre. Me han llegado dos noticias, de dos fuentes distintas. Y me han hecho pensar. Las dos tienen un denominador común: la celebración, el próximo 2 de enero, de los 200 años de la fundación marista. Por una parte, he leído que el H. Emili, nuestro Superior general estará en esa fecha en Moulovibazar, Bangladesh.

Por otra, el H. Joe Mc Kee estará presente en las celebraciones de La Valla y el Hermitage, en Francia. Quizá no haya que darle muchas vueltas a esas dos visitas, pero las encuentro llenas de simbolismo. El H. Emili estará visitando la escuela secundaria y el internado que los Hermanos han construido, con tenacidad y esfuerzo, para los hijos de los recolectores de té de la región. El H. Joe evocará en ese rincón de Francia, el carisma que surgió con fuerza y la comunidad fundadora que lo encarnó.

El H. Emili, con su presencia en Bangladesh, está dando un espaldarazo a una de las realizaciones misioneras del Instituto hoy: el joven e internacional Distrito de Asia. El H. Joe, presente en los lugares maristas de los orígenes, reavivará el recuerdo de esos rincones ocultos donde el don del Espíritu se fue cuajando, y desde donde Champagnat envió a los primeros misioneros.

Con su visita a Bangladesh, el H. Emili nos está recordando que eso de romper fronteras, de la interculturalidad, de ser una Iglesia en salida, no son sólo palabras. Moulovibazar es un símbolo de todos los hermanos y laicos maristas que siguen respondiendo generosamente a los nuevos proyectos lanzados por el Instituto. La presencia del H. Joe en la cuna del Instituto, donde todo nació hace 200 años, nos interpela a no olvidar nunca la roca de la que hemos sido tallados, la fuente de donde mana la espiritualidad y la misión.

En resumen, se trata de dos gestos: el de Emili en Bangladesh lo veo como un gesto profético; el de Joe en La Valla como un gesto institucional. No hay oposición entre ambos, sino más bien complementariedad. Una institución como la nuestra necesita el sentido profético como expresión de vida. Y la dimensión profética de nuestro Instituto se apoya en la dimensión institucional.

H. José María Ferre