Las personas pequeñas tienen más derechos que las personas grandes

18 de noviembre. Entrevista al H. Manel Mendoza Pradio, de la Casa General. Está a cargo del Departamento de defensa de derechos de niños. Ha venido a España unos días a acompañar la celebración de la semana de los derechos de la infancia del Centro Universitario Cardenal Cisneros y a dar una conferencia acerca del papel de FMSI (Fundación Marista para la solidaridad internacional) en el Instituto Marista.

OC: ¿Cuál crees que es el derecho de los niños que crees que está menos reconocido o menos desarrollado en el mundo?

MM:Depende de los países. En Europa creo que es el derecho a la participación, es decir, considerar al niño como “persona pequeña”, no como niño. La diferencia es que el niño tiene sus derechos particulares, además de tener los mismos que el de las “personas grandes”.

Los niños de Europa tienen sus derechos básicos, pero no se les escucha lo suficiente, excepto en casos en los que tiene que expresar su opinión a una instancia superior como puede ser un juez. Sin embargo, tienen un papel muy pasivo en el resto de la sociedad. No nos acabamos de creer que tienen los mismos derechos que las personas mayores, además de otros, porque son pequeños.

El motivo es que siempre los hemos creído vulnerables y no los hemos dejado de proteger. Tenemos que ir más allá de la protección y esperar que el niño nos diga algo. Los tenemos como en una urna de cristal, no nos damos cuenta de que tienen una boca y que pueden expresar sus ideas, diciendo “yo estoy aquí”. El tiempo de decirle a los niños “esto es una conversación de mayores” ya ha pasado.

OC: ¿Cuál es el derecho que más te duele que no se esté desarrollando y en dónde especialmente?

MM: El primero es que se sigue abusando de los niños en cualquier sentido. Existe la trata de personas, de niños y niñas con fines económicos, incluso llegando a la muerte para vender sus órganos. O el abuso de los niños en sentido sexual, de dignidad a la persona por pegarla o castigarla. Esto es algo que está en la cultura de muchos países. Es penoso que en algunas culturas se diga “porque te quiero, te pego”. Por suerte se está luchando porque en todos los países esto desaparezca, todo tipo de castigo corporal ya que esto, lo único que consigue, es discriminar y rebajar a la persona, rompiendo muchos de sus derechos en ese momento. Y no es necesario pegar al niño, en Europa no se pega a los niños, pero sí se les dicen cosas que no están preparados para oír y que también van en contra de su dignidad.

OC: ¿Cuál es la postura institucional de los maristas, cuál es el compromiso institucional con la protección del menor?

Una postura total a favor de la protección del menor. Se ha dado un gran paso y esfuerzo para que todas las provincias tengan una política de protección al menor. Tenemos que dar más pasos adelante para que esa protección sea contra todo tipo de abusos. También teniendo en cuanta el aspecto psicológico, desde casa. Educar a los padres para que aprendan y descubran otras formas de educar a los niños. Y en la sociedad, para que no se les trate diferente o como si fueran personas discapacitadas para incorporarse a una vida social.

MM: ¿Y nosotros como maristas, qué podemos hacer para que la sociedad entienda que el niños es una “persona pequeña”?

En primer lugar, replantearnos todo el aspecto pedagógico, en torno a un principio de la Convención de los derechos del niño, que es el interés principal del niño. Plantearnos el aspecto pedagógico, de vivencia escolar y el aspecto de familia marista. Esto implica que en todas las cosas que hagamos tengamos una perspectivas de derechos, desde todos los puntos de vista favorables para ellos. Estudiar cómo aplicar en los centros la perspectiva de favorecer a los niños desde sus derechos. Desde ahí, los padres se darán cuenta de que en los centros pasa algo especial, ya que los niños se sentirán más a gusto, se sentirán apreciados como personas pequeñas que son y esto ejercerá de elemento multiplicador.