"Nuestro objetivo es que el compromiso social sea una seña de identidad en nuestros centros"

22/01/20. Inmaculada Maíllo Urones es profesora en el Centro Universitario Cardenal Cisneros de Alcalá de Henares y coordinadora del Equipo de Pastoral Social de la Provincia Marista Ibérica. En esta entrevista queremos conocer en mayor profundidad los propósitos que el Equipo provincial de Pastoral Social se ha marcado para el próximo trienio. 

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Eres la coordinadora de Pastoral Social de la Provincia Ibérica, profesora en el CUCC, propulsora de los famosos Guardianes de los Derechos, investigadora y formadora en el ámbito de la protección del menor, y un larguísimo etcétera. ¿Qué poder hace falta para estar embarcada en tantos proyectos y además hacer siempre todo con tanta ilusión?
Pasión. Y también me gusta mucho la palabra Compasión. Refleja muy bien el ámbito de la solidaridad y la promoción de los derechos humanos, en el sentido de que te dejas trascender por el sufrimiento ajeno, el dolor ajeno, y al mismo tiempo lo haces desde una actitud activa, te mueve a implicarte y a actuar. Intentas transformar la realidad en la medida de tus posibilidades, teniendo en cuenta que tu ámbito de incidencia es pequeño. Piensas en global y actúas en local, como cuando tiras una piedra pequeñita en un lago y consigues una onda expansiva, se van consiguiendo cosas de manera encadenada que te permiten alcanzar metas que al principio no podías imaginar. Ese efecto espiral de onda expansiva te permite soñar porque nunca sabes donde puedes llegar, y esa idea me encanta.

Tu comienzo en el Equipo de Pastoral Social de la Provincia Ibérica surge en el CUCC.
Sí, fue una propuesta de un compañero, Toni Pinto. Pidieron desde Provincia el perfil de un profesor o profesora que estuviera vinculado con el ámbito social. Entré en Pastoral Social de Ibérica hace ya 10 años. Por otro lado, el interés por el ámbito socioeducativo me llevó a matricularme en un Programa de doctorado en Psicología del Desarrollo, Psicopedagogía y Ciencias de la educación, por la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Alcalá y la Universidad Autónoma de Madrid. Mi tesis doctoral estudió el desarrollo socioemocional en niños que han vivido una situación de maltrato. De ahí mi interés por la Protección del Menor.

En este ámbito de la Protección del Menor has tenido también una proyección fuera de España.
He tenido la suerte de estar en el proceso que se ha ido generando a nivel del Instituto Marista. Recuerdo que, en el año 2012, en la Fundación Marista de Solidaridad Internacional (FMSI) uno de los ámbitos de intervención era la protección del menor y los derechos de la infancia. Recibimos una formación en este doble sentido: cómo intervenir en los casos de maltrato infantil, y cómo promover los derechos de la infancia. La formación fue en Roma y en Ginebra, y asistimos todos los representantes de Solidaridad del Instituto, porque en un primer momento todo el tema de Protección del Menor estaba bajo la órbita de Solidaridad. El anterior Superior General, Emili Turú, tenía una visión muy clara de lo que quería para la institución marista. Empezó a contactar ya con la Universidad Gregoriana de Roma para preparar la formación que en estos momentos impartimos para el personal trabajador.

¿Cómo surge la vinculación del Centro Universitario Cardenal Cisneros con esta formación?
El Instituto Marista solicitó al CUCC que asumiera la formación en el ámbito de la Protección del Menor de la Europa Marista, con el acompañamiento de la Conferencia Marista Española y en colaboración con la Universidad Gregoriana de Roma. Por perfil profesional pero también carismático, solicitaron la colaboración de nuestro grupo de investigación. Empezamos con el curso de la Gregoriana hace ya tres años, y desde el curso pasado impartimos también otros dos cursos a propuesta del Consejo Provincial de Ibérica que están destinados a todos los educadores de nuestras obras. El primero de ellos es más general, que tiene que ver con el Desarrollo Positivo de la Infancia; y el segundo de ellos dando herramientas de cómo acompañar a esos niños y niñas que han sufrido abuso sexual.
Por otro lado, y en paralelo, el FMSI ha desarrollado el resto de los Derechos de la Infancia. El derecho a la protección es solamente uno de los derechos que aparece en el artículo 19 de la Convención de los Derechos de la Infancia de la ONU, pero esto no se puede entender si no concebimos desde la óptica del buen trato a los niños y niñas como titulares de derechos.

A partir de este trabajo, en el Equipo de Pastoral Social de Ibérica habéis creado, además, unos personajes muy famosos entre el alumnado: los Guardianes de los Derechos.
Así es, los Guardianes de los Derechos y los Mini-guardianes también para los más pequeños, que surgen para hacer protagonistas de sus propios derechos a los niños y niñas, y conseguir que ellos y ellas sean garantes de los derechos del resto de los niños. En nuestra provincia en el ámbito de derechos creo que hemos avanzado mucho, y que no ha sido algo liderado únicamente por el Equipo de Pastoral Social, sino un compromiso a nivel del Consejo de Obras Educativas.

¿Qué objetivos tenéis este curso en el Equipo de Pastoral Social de Ibérica?
Nos proponemos que el compromiso social sea una seña de identidad en nuestros centros, y consolidar las obras sociales que existen en nuestra Provincia. Yo creo que la presencia en los centros se ha consolidado más, pero queremos huir de la concepción de la solidaridad como campaña, como algo puntual meramente recaudatorio (aunque también es necesario este aspecto porque no podríamos hacer muchas cosas), y abogar por un desarrollo a nivel curricular. Nos parece interesante que cuando proponemos una iniciativa, venga acompañada de un antes, un durante y un después. Que los niños y niñas tengan muy claro por qué ese compromiso social, qué relación carismática existe con la solidaridad, cómo vivir esa solidaridad desde un punto de vista evangelizador, y a quién va dirigida nuestra acción. Nos interesa, por un lado, la promoción del voluntariado en nuestros centros como la oportunidad de descubrir a Jesús en los más pobres, los más necesitados, y lo promovemos tanto en España como en el extranjero (en los Campos de Trabajo y Misión de SED). Por otro, queremos potenciar el Aprendizaje y Servicio como una metodología que permite el descubrimiento de la solidaridad en nuestro día a día; así como los Planes de atención a los más necesitados.
Y, por último, otro gran objetivo está vinculado a consolidar y dar a conocer las obras sociales. Hace escasas semanas hemos abierto un nuevo centro en el barrio madrileño de Lavapiés, y tenemos otros proyectos en el barrio de Fuenlabrada, aquí en Alcalá, en Rumanía y en País Vasco.