"Que podamos seguir creando lazos y ayudar a otras personas a dar sentido a su vida"

18/11/20. “Espíritu de familia, presencia y sensibilidad por los más vulnerables”. Así define Mayte Ballaz, la coordinadora de la Comisión de Vida Marista de nuestra Provincia Ibérica, algunos de los rasgos con los que se siente más identificada dentro de la institución marista. Para ella, el carisma marista ha sido también un proyecto de vida. Su relación con la institución comienza hace muchos años, cuando su marido (entonces novio) comienza a dar clases como maestro en el colegio de Pamplona. Enseguida empezaron a implicarse en la vida del colegio, hicieron relación con otras familias, y lo que comenzó siendo una Escuela de padres se convirtió con el tiempo en una de las tres fraternidades maristas que hay hoy en la capital navarra: la fraternidad San Fermín. Recuerda que la ilusión y motivación de tantos padres y madres surgía por el ambiente cercano, de acogida y de familia que se respiraba en el centro.
Su trabajo en la Provincia Ibérica comienza en el año 2004, con la reestructuración. El Provincial de entonces, el Hno. Samuel, le propuso formar parte de lo que entonces se llamaba la Comisión de Espiritualidad. Después de varios años, la estructura provincial fue cambiando, y se crearon los grupos actuales de Laicado, Equipo de Hermanos Hoy y la Escuela de espiritualidad. En esta última ha estado muchos años y continúa hoy en día. También colaboró durante 9 años en el Equipo de Pastoral Juvenil y Vocacional. Y, desde hace un año, es la coordinadora de la Comisión de Vida Marista, que agrupa los tres equipos mencionados antes.
En la Comisión de Vida Marista tienen muchos proyectos, pero sin duda el más importante en estos momentos es la configuración de las Comunidades Cristianas Maristas de Referencia (CCMR). Estas comunidades locales se instituyen en cada centro y pretenden coordinar las múltiples expresiones de vida marista que hay en las obras. En estos momentos hay sólo una reconocida en Ibérica, la de Pamplona, pero se espera que este curso haya dos o tres más. Su principal misión es fortalecer el carisma marista en la comunidad educativa: “Que todo lo que yo he recibido y me ha ayudado a vivir con sentido y ser feliz, pueda transmitirlo y comunicarlo a las nuevas familias y jóvenes de hoy, que podamos seguir creando lazos y experiencias y ayudar quizás a otras personas a dar sentido a su vida”.